25 de Octubre de 2011

Hoy en el tren me he encontrado con un niño pequeño que jugaba con un trocito de plastilina. Al verme, me ha ofrecido un poquito y yo, encantada, me he puesto a jugar con él. Quería que hiciese peces y fue lo que hice, y les íbamos poniendo diálogos y un fondo, y los íbamos moviendo, realmente divertido: estábamos creando una película con sólo unos trozos de esa simpática masa. Nuestra película está quedando muy divertida, y nos lo hemos pasado muy bien. Me he sentido muy cómoda y me he puesto un pelín melancólica recordando como de niños, con un simple trozo de plastilina, éramos capaces de crear un mundo completamente distinto al nuestro, éramos capaces de contentarnos, sin tener en cuenta el precio de esa plastilina, o si costaba mucho llegar a conseguirla , o si éramos felices con ese simple cachito o queríamos más, no éramos tan materialistas, vivíamos felices con un simple trocito de esa simpática masa, a veces un niño puede enseñarte más de humildad e inocencia que un diccionario.

external image flubber.jpg